Algunas personas escribimos desde el anonimato porque la sociedad se debate entre reconocer su adicción a las redes sociales y ridiculizar a quienes expresamos sus sentimientos en ellas.
Podemos decir, entonces, que la sociedad es así de Puta. Y podríamos decir también que la vida lo es aún más.
La vida es puta porque en ocasiones, sin explicación, te presenta un obstáculo ilógico, sin sentido, que puede hacerte dudar incluso de tu capacidad para salvarlo.
Quien crea en un Dios, sea el que sea, puede aferrarse a su fe creyendo que debe pagar por algo que hizo o que debe superar esta prueba para después tener un futuro mejor.
Hace tiempo que dejé de creer en un más allá reinado por un Dios que nos hace fuertes a base de dolor o que permite que ocurran desgracias en el mundo. Ya ni siquiera creo en el karma puesto que no considero haber sido tan mala en el pasado; ni creo que las personas que me rodean tengan una deuda tan grande con el destino como para sufrir a causa de mis problemas, puesto que los sufren con creces más que yo.
Y no creo en nada porque sólo creo en mí. Creo en mi capacidad para superar los obstáculos sin perder la sonrisa. Creo en mi fuerza y mi capacidad para conseguir todo lo que me proponga. Creo en la gente que me rodea, en las manos de las que dependo y creo en la fuerza de la mente para controlar todas nuestras emociones y mantenerme bajo control.
Porque nadie llegó a ninguna cumbre con miedo... Creo en mi valentía.
Porque no hay fuerza más poderosa en el universo que la voluntad de vivir... Creo en mi corazón, y creo en mí.
Podría decir que la vida es así de puta... pero mi optimismo no me lo permite. Porque enfrentarme a obstáculos como este ha sacado lo mejor de las personas que me rodean, y me han regalado gestos de cariño inolvidables.
Y a pesar de todo, estoy feliz, porque mañana será el primer día del resto de mi vida.
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