Amor, tú que me hiciste presa de tus brazos y que
ahora me ofreces la libertad.
Tú que me lo diste todo y me dejas sin nada, que
me llenaste de ilusión y me vacías el alma.
Amor, te maldigo. Tú que viniste a
mí sin que te llamara y ahora me dejas tan sola.
A ti, que te encontré sin
buscarte, y cuando más te necesito, decides jugar al escondite.
Llamaste a mi
puerta, y cuando te invito a entrar ya te has ido.
Me has fallado, amor.
Me
diste alas para volar, y hoy me atas al suelo.
Amor, cómo te odio, porque me
enseñaste a quererlo tanto… que me será imposible olvidarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario